La decoración de este ataifor se denomina cerámica verde y manganeso. Aparecida en la Península Ibérica en el siglo X está relacionada directamente con el período califal.
El principal centro productor estuvo en la propia Madinat al-Zahra (también fue habitual en Elvira) y tanto los colores -blanco, de los Omeyas; verde, símbolo del Islam; y negro, representativo del poder- como los motivos decorativos hacen clara referencia al poder califal.
Esta técnica fue utilizada para decorar la cerámica con formas geométricas, vegetales, epigráficas o figurativas. El ataifor del caballito es una de las más destacadas, junto a otros ataifores con aves y algunos con fragmentos decorados con figuras humanas.